Cafeína, un arma de doble filo

Moléculas a reacción

Fernando Gomollón Bel (ISQCH)

14588709398_c3f413893a_k

A (casi) todos nos encanta desayunar una taza de café o té caliente. En algunos países de Sudamérica prefieren el mate. Pero sea cual sea la bebida, el objetivo es siempre el mismo: queremos cafeína. Queremos cafeína hasta tal punto que es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo [1]. La cafeína nos despierta, nos permite concentrarnos mejor y nos permite pensar de una manera más clara y directa. [2]

Sin embargo, a las plantas que producen cafeína les da igual que nosotros vayamos dormidos al trabajo. Entonces, ¿para qué la producen?

Hace millones de años, las plantas no producían cafeína. Pero, de pronto, algunos de sus genes mutaron. Estos eran los encargados de codificar unas enzimas [3] (llamadas N-metiltransferasas) que, tras la mutación, empezaron a modificar la estructura del nucleósido xantosina. Tras varios corta y pega (introducir tres grupos metilo, en verde…

Ver la entrada original 469 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s