Viajar en el siglo XIX

Fronteras

Estamos acostumbrados a vivir en un mundo en el que ir de un extremo al otro del planeta es una custión de 24 horas; vemos normal desayunar en Londres y almorzar en Nueva York, y no nos produce ninguna sorpresa ni asombro poder ir a ciudades a miles de kilómetros por menos de lo que cuesta un menú del día. El ser humano, como especie y como individuo, se acostumbra muy rápido a los cambios, y procura enterrar el pasado, o modificarlo para que encaje con el presente.Hace cincuenta años, o incluso menos, viajar grandes distancias era el privilegio de unos pocos. Hace cien, uno no viajaba a otro continente salvo para quedarse a vivir en su destino. Hace doscientos años el viaje era una aventura de final incierto, cuyos tiempos no se medían en horas sino en semanas. Lo que vamos a ver hoy es la evolución de los tiempos de viaje…

Ver la entrada original 703 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s